Linares elimina las «barreras invisibles»: el Ayuntamiento implanta bucles magnéticos para personas con problemas de audición

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La Oficina de Atención a la Ciudadanía y la Estación de Madrid estrenan estos dispositivos en una primera fase que se extenderá al teatro, el auditorio y el salón de plenos.

Hacer un trámite administrativo, ir al teatro o asistir a un pleno municipal ya no supondrá una carrera de obstáculos para los vecinos de Linares con dificultades auditivas. El Ayuntamiento de la ciudad ha dado un paso de gigante en su compromiso con la accesibilidad universal al poner en marcha la instalación de bucles magnéticos en diferentes dependencias de atención municipal.

Esta tecnología, que ya se encuentra operativa en la Oficina de Atención a la Ciudadanía (ubicada en el Palacio Municipal) y en la Estación de Madrid (sede de Servicios Sociales), tiene como gran objetivo beneficiar a las personas con discapacidad auditiva que utilizan audífonos o implantes cocleares. Su función es tan sencilla como efectiva: limpia el sonido ambiente y permite que los usuarios perciban las voces de los funcionarios de forma totalmente nítida y directa en sus oídos.

La concejal de Infancia, Familia y Discapacidad, Rosario Jódar, ha explicado que la implantación de este sistema se desarrollará en dos fases muy claras. La primera, ya iniciada, consiste en dotar con bucles individuales a los principales mostradores públicos para garantizar «la total autonomía y confidencialidad» de los vecinos en sus gestiones diarias. La edil ha subrayado la importancia de la medida señalando que un audífono convencional amplifica todo el entorno (teclados, pasos, tráfico urbano), lo que genera una molesta ‘bola de ruido’ que dificulta enormemente la comunicación. Con el bucle magnético, ese ruido desaparece.

La segunda fase del proyecto mirará hacia la vida cultural y política de la ciudad. El área de Discapacidad prevé adaptar próximamente los grandes espacios municipales de Linares, tales como el auditorio, el salón de plenos y el teatro de la ciudad. De este modo, se busca combatir de manera directa el «aislamiento social» que sufren muchas personas al dejar de asistir a eventos por el sobreesfuerzo que les supone intentar entender lo que se habla.

Con esta iniciativa, Linares no solo se sitúa a la vanguardia de la inclusión, sino que demuestra que la accesibilidad va mucho más allá del urbanismo tradicional. «Somos una ciudad que no solo elimina las rampas físicas para las sillas de ruedas, sino que también elimina las rampas sensoriales», ha sentenciado Rosario Jódar, remarcando el firme propósito municipal de que ningún ciudadano se sienta excluido o ignorado por su propia administración.

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