Un loro con mucha clase
Una mujer, de camino al trabajo todos los días, pasa por delante de una casa donde hay un loro asomado a la ventana. Siempre que la ve pasar, el loro le grita con voz chirriante:
— ¡Hasta luego, toontaa!
A la vuelta del trabajo, exactamente lo mismo:
— ¡Hasta luego, toontaa!
Así un día tras otro: «¡Hasta luego, toontaa!»,«¡Hasta luego, toontaa!», hasta que la mujer, harta del loro, llama a la puerta del dueño y le reclama indignada. Tanto insistió que convenció al dueño para que le diera un escarmiento al animal y lo ridiculizara, y como castigo el dueño lo pintó entero de pintura negra.
Al día siguiente, la mujer vuelve a pasar por la calle y ve al loro totalmente negro en el alféizar de la ventana, y que el animal no le dice absolutamente nada. La mujer, sonriendo victoriosa, se para frente a él y le dice con tono burlón:
— ¿Qué pasa? ¡Ahora ya no dices nada, eh!
El loro la mira de arriba abajo y le responde:
— ¡Es que cuando llevo traje negro no hablo con tontas!
Jaén24 Os desea feliz día!!

