El servicio de retirada de vehículos se ha convertido en un protagonista habitual de las calles de la capital, desde los coches abandonados hasta ese «solo tardo cinco minutos» que puede salir caro
Hay una escena que ningún conductor de Jaén quiere protagonizar: volver al lugar donde dejó el coche y descubrir que el coche sigue allí, pero la grúa se ha llevado la conversación a otro sitio.
La retirada de vehículos forma parte del trabajo cotidiano de la Policía Local y, aunque para quien se encuentra su coche camino del depósito la noticia nunca resulta agradable, detrás de cada intervención hay un procedimiento y diferentes motivos que pueden terminar con un turismo enganchado a la grúa.
Uno de ellos está creciendo de forma especialmente llamativa: los vehículos abandonados en las calles de Jaén se han triplicado.
Y la cifra sirve para poner el foco en una parte del trabajo policial que normalmente solo recordamos cuando nos afecta directamente: localizar vehículos que llevan demasiado tiempo ocupando una plaza, comprobar su situación, tramitar su retirada y llevarlos hasta el depósito municipal.
La grúa no solo aparece cuando aparcamos mal
Cuando se habla de la grúa municipal, la imagen habitual es bastante sencilla: un coche mal estacionado, una señal de prohibido aparcar y el vehículo camino del depósito.
Pero el trabajo es bastante más amplio.
La Policía Local puede ordenar la retirada de un vehículo cuando, entre otros supuestos, supone un peligro, provoca graves perturbaciones a la circulación o se encuentra en determinadas situaciones de estacionamiento irregular.
También entran en juego los vehículos que presentan signos de abandono.
Y aquí aparece una diferencia importante: un coche viejo no es automáticamente un coche abandonado.
Para considerar un vehículo en situación de abandono tienen que darse determinadas circunstancias y debe seguirse el procedimiento establecido para su retirada.
El problema de los coches que se quedan a vivir en la calle
Hay vehículos que dejan de ser un medio de transporte y pasan a convertirse prácticamente en parte del mobiliario urbano.
Un día están aparcados.
Al siguiente siguen allí.
Pasa una semana.
Después otra.
Y llega un momento en que los vecinos empiezan a preguntarse si aquel coche pertenece a alguien o si simplemente ha decidido echar raíces en la calle.
Precisamente la retirada de estos vehículos tiene una doble utilidad: recuperar plazas de aparcamiento y eliminar de la vía pública vehículos que pueden generar problemas de seguridad, salubridad o imagen urbana.
La normativa contempla además que los vehículos abandonados pueden tener la consideración de residuos y establece el procedimiento para su retirada y posterior tratamiento.
El depósito municipal también necesita sitio
Y aquí aparece otro problema menos visible.
Cada coche que retira la grúa tiene que ir a algún sitio.
El Ayuntamiento de Jaén lleva meses trabajando precisamente para ampliar la capacidad disponible para estos vehículos. En febrero adjudicó por 187.844 euros las obras para habilitar 134 plazas junto a la Jefatura de la Policía Local, en las inmediaciones del recinto ferial.
El nuevo espacio está pensado principalmente para funcionar como depósito de vehículos retirados por la grúa municipal.
La operación tiene además una consecuencia curiosa para los conductores: permitirá liberar 50 plazas del aparcamiento de Los Goya, que actualmente se utilizan para almacenar vehículos retirados. Esas plazas podrán volver a destinarse al estacionamiento de los vecinos.
Es decir, en cierto modo, la grúa también necesita su propio aparcamiento.
134 plazas para que los coches retirados no ocupen las de los vecinos
La actuación junto a la Jefatura de Policía Local permitirá disponer de 134 plazas destinadas al depósito municipal.
El espacio se encuentra junto al Recinto Ferial Alfonso Sánchez Herrera, en la prolongación de la Avenida de Granada.
La infraestructura tendrá además un segundo uso: cuando no sea necesaria para almacenar vehículos retirados, las plazas podrán utilizarse por la ciudadanía durante determinados eventos deportivos o actividades que se celebren en el entorno.
La actuación forma parte del plan municipal para aumentar la oferta de estacionamiento de la ciudad.
Pero en este caso hay una prioridad evidente: sacar los vehículos retirados del centro y liberar espacios que hasta ahora estaban ocupados por coches que no podían utilizarse normalmente por los vecinos.
Y la grúa tendrá un nuevo vehículo
El servicio también tiene previsto incorporar un nuevo vehículo para la retirada de coches, con una inversión prevista de 85.000 euros más IVA, según los datos facilitados por el Ayuntamiento.
Así que mientras algunos conductores intentan desesperadamente localizar dónde han dejado el coche, la maquinaria municipal se prepara para seguir haciendo exactamente lo contrario: localizar los coches que no deberían estar donde están y llevárselos.
¿Cuándo puede acabar un coche en la grúa?
No existe una única razón.
Un vehículo puede ser retirado cuando está estacionado de manera que suponga un peligro o una perturbación grave para la circulación, cuando dificulta determinados servicios o cuando se dan otros supuestos contemplados en la normativa.
También existen situaciones relacionadas con el estacionamiento regulado y con vehículos que permanecen en la vía pública durante largos periodos.
Y está el caso de los vehículos abandonados, que requiere un procedimiento específico.
Por eso conviene diferenciar entre una retirada inmediata por una infracción o situación que lo justifique y el procedimiento que se sigue con un vehículo que lleva tiempo en la calle y presenta signos de abandono.
El clásico «solo cinco minutos»
Y luego está la categoría que todos conocemos.
La del conductor que aparca donde no debe porque:
«Solo voy un momento».
El problema es que para la grúa municipal «un momento» puede ser exactamente el tiempo que necesita para llegar, enganchar el vehículo y empezar a llevárselo.
Y aquí hay una regla sencilla que evita disgustos: si el estacionamiento no está permitido, cinco minutos siguen siendo cinco minutos de estacionamiento indebido.
La confianza en que «no va a pasar nada» puede salir especialmente cara cuando el conductor regresa y descubre que su coche ha desaparecido.
La grúa, en esos casos, no tiene demasiado sentido del humor.
Cuando aparece la grúa, todavía puede haber una última oportunidad
Hay una situación que muchos conductores desconocen.
Si la grúa ya ha comenzado las operaciones materiales de retirada, pero el conductor aparece antes de que el vehículo sea retirado definitivamente y puede suspenderse la operación sin perjudicar el servicio, puede existir la posibilidad de detener la retirada, aunque eso no significa que la intervención salga gratis.
La normativa de servicios de grúa contempla en determinados casos el cobro de una cantidad por el llamado enganche o por las operaciones ya iniciadas.
Es decir, encontrar al gruista junto al coche puede ser una buena noticia comparado con encontrar únicamente el hueco donde estaba aparcado.
Pero tampoco es exactamente una victoria.
Una parte del trabajo policial que pasa desapercibida
La retirada de vehículos es uno de esos trabajos municipales que normalmente solo adquieren protagonismo cuando alguien necesita recuperar su coche.
Sin embargo, detrás hay una cadena de actuaciones: detectar la situación, comprobarla, ordenar la retirada cuando corresponde, trasladar el vehículo, custodiarlo y gestionar posteriormente los vehículos que permanecen en el depósito.
Y cuando se trata de vehículos abandonados, el proceso puede continuar hasta su tratamiento como vehículo fuera de uso y su retirada definitiva.
Por eso el aumento de coches abandonados tiene una consecuencia que va más allá de la imagen de algunas calles.
Cada vehículo que permanece abandonado ocupa durante semanas o meses un espacio que podría estar utilizando otro conductor.
En una ciudad donde encontrar aparcamiento ya es suficientemente complicado, recuperar esas plazas tiene un valor evidente.
La paradoja: más coches retirados, más espacio para aparcar
La ampliación del depósito municipal tiene precisamente ese efecto.
Los vehículos retirados necesitan espacio, pero si ese espacio se encuentra en un aparcamiento que también utilizan los vecinos, el problema se traslada de un sitio a otro.
Con las nuevas 134 plazas junto a la Policía Local, el Ayuntamiento pretende solucionar parte de esa situación y devolver al uso ordinario las plazas que actualmente están ocupadas por vehículos retirados en Los Goya.
Y así llegamos a una curiosa paradoja urbana:
para conseguir más aparcamiento hay que hacer sitio también a los coches que la grúa ha retirado.
La próxima vez que veamos una grúa…
Probablemente seguiremos mirándola con cierta desconfianza.
Es normal.
Para un conductor, pocas cosas generan tanta sensación de urgencia como ver una grúa municipal acercándose a su coche.
Pero el crecimiento de los vehículos abandonados y la necesidad de ampliar el depósito muestran que detrás de esa imagen hay un servicio que trabaja todos los días para mantener despejadas las calles, retirar vehículos que ya no deberían estar allí y recuperar espacio público.
Así que la próxima vez que alguien diga:
«Déjalo ahí, que son cinco minutos»,
quizá convenga mirar primero las señales.
Porque en Jaén hay una máquina que lleva precisamente el trabajo contrario: hacer que algunos coches desaparezcan de donde no deberían estar.
Y esa, por cierto, es una de esas situaciones en las que descubrir que tu coche ha desaparecido no significa que te lo hayan robado.
A veces simplemente ha ido a conocer el depósito municipal.
🚗 Las cifras que explican el trabajo de la grúa
- Los vehículos abandonados en las calles de Jaén se han triplicado, según la información publicada.
- El Ayuntamiento ha habilitado el proyecto para crear 134 plazas junto a la Jefatura de la Policía Local destinadas principalmente al depósito municipal.
- La actuación tiene un presupuesto de 187.844 euros.
- El traslado permitirá liberar 50 plazas del aparcamiento de Los Goya para los vecinos.
- El servicio tiene prevista además la incorporación de un nuevo vehículo de retirada, con una inversión de 85.000 euros más IVA.
La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA.


