Investigan a un cazador por abatir una cabra montés en una cacería de jabalí en Valdepeñas de Jaén

cabra montés en las sierras de jaén

El ejemplar apareció muerto y decapitado; la Guardia Civil ha intervenido el rifle y el cuchillo y las diligencias han sido remitidas a la autoridad judicial

La Guardia Civil investiga a un cazador como presunto autor de un delito contra la fauna después de que un macho joven de cabra montés fuera abatido de forma presuntamente irregular durante una cacería autorizada de jabalí en el término municipal de Valdepeñas de Jaén.

El caso comenzó cuando los agentes localizaron el cadáver del animal, que presentaba heridas producidas por arma de fuego y había sido decapitado. Las pesquisas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) permitieron determinar que la muerte se habría producido durante una cacería de jabalí celebrada días antes y localizar al cazador que presuntamente realizó el disparo.

La Guardia Civil recuperó posteriormente la cabeza del ejemplar, que habría sido cortada presuntamente para utilizarla como trofeo. También fueron intervenidos el rifle con el que supuestamente se efectuó el disparo y el cuchillo empleado para seccionar la cabeza del animal.

Las diligencias ya han sido puestas a disposición de la autoridad judicial competente, por lo que será el procedimiento correspondiente el que determine las posibles responsabilidades.

Una cacería autorizada no permite abatir cualquier especie

Uno de los aspectos que ayuda a entender el caso es que la cacería en la que se produjo el disparo estaba autorizada para jabalí, no para este ejemplar de cabra montés.

La normativa andaluza establece que la actividad cinegética solo puede ejercerse sobre las especies y en las condiciones establecidas legalmente, dentro de los correspondientes periodos, modalidades y autorizaciones. El propio Reglamento de Ordenación de la Caza señala que su finalidad es conservar y aprovechar los recursos cinegéticos de manera sostenible y compatible con el equilibrio natural.

Por tanto, disponer de autorización para participar en una jornada de caza no significa que cualquier animal que aparezca durante ella pueda ser abatido.

En este caso concreto, la investigación trata de determinar precisamente las circunstancias en las que murió el macho de cabra montés.

¿Es lo mismo esto que la caza furtiva?

No necesariamente.

La expresión «caza furtiva» o «furtivismo» se utiliza de forma general para referirse a prácticas de caza realizadas al margen de la normativa: desde cazar sin autorización hasta hacerlo sobre especies, ejemplares, lugares o periodos no permitidos, o utilizando medios prohibidos.

Pero conviene separar los conceptos. La Guardia Civil no ha presentado públicamente a este cazador como «furtivo», sino que lo investiga como presunto autor de un delito contra la fauna por el abatimiento irregular del ejemplar.

Será la investigación y, en su caso, la autoridad judicial la que determine exactamente qué ocurrió y qué responsabilidad corresponde.

Cuando saltarse las normas afecta a la fauna

Las limitaciones que regulan la actividad cinegética no son únicamente una cuestión administrativa.

La gestión de las poblaciones de fauna silvestre se realiza teniendo en cuenta criterios de conservación y aprovechamiento sostenible. En Andalucía, la propia normativa establece que la regulación de la caza debe ser compatible con el equilibrio natural.

Por eso, abatir un ejemplar fuera de las condiciones autorizadas puede perjudicar esa planificación.

No se trata solamente de «un animal menos». Los cupos, periodos y condiciones de caza forman parte de una gestión que pretende mantener las poblaciones de las distintas especies en unas condiciones adecuadas.

Y cuando estas actuaciones se repiten, el impacto sobre la fauna puede ser mucho mayor.

El furtivismo, un problema para el monte

La caza furtiva constituye precisamente uno de los problemas que las administraciones y los agentes encargados de la vigilancia intentan combatir en los espacios naturales.

En Andalucía, los agentes de Medio Ambiente tienen entre sus funciones la vigilancia y control de la actividad cinegética y del furtivismo, además de la inspección de cotos, monterías, recechos y otras modalidades de caza.

La existencia de controles permite detectar situaciones que, de otra manera, podrían pasar inadvertidas y proteger tanto a las especies como al propio modelo de gestión cinegética.

Esto es especialmente relevante cuando se trata de especies como la cabra montés, uno de los animales más representativos de los montes andaluces.

¿Qué consecuencias puede tener cazar de forma ilegal?

Las consecuencias dependen de la conducta concreta y de cómo sea calificada.

La legislación andaluza contempla un régimen de infracciones administrativas y sanciones en materia de flora, fauna y actividad cinegética. Algunas conductas pueden ser consideradas infracciones graves o muy graves, con multas que pueden alcanzar cantidades importantes y con otras consecuencias, como la retirada de medios empleados o la inhabilitación para determinadas actividades, según el caso.

Pero determinados comportamientos también pueden entrar en el ámbito penal.

El Código Penal contempla delitos relacionados con la protección de la fauna silvestre, de manera que no todos los casos de caza ilegal se quedan en una simple multa administrativa.

Por eso, en el caso de Valdepeñas de Jaén resulta especialmente importante mantener la cautela: el hombre está siendo investigado y todavía no existe una condena.

La diferencia entre una actividad regulada y saltarse las reglas

La caza es una actividad regulada que se desarrolla legalmente en numerosos puntos de la provincia de Jaén. Miles de personas practican la actividad cinegética dentro de las normas establecidas y de los periodos y condiciones autorizados.

Precisamente por eso, los casos investigados por posibles incumplimientos deben analizarse de forma individual y sin convertirlos automáticamente en una acusación contra todo el colectivo.

En Valdepeñas de Jaén, la cuestión que ahora tendrá que aclararse es por qué un macho de cabra montés acabó abatido durante una cacería autorizada para jabalí, quién realizó el disparo y qué consecuencias jurídicas tienen los hechos.

La Guardia Civil ya ha puesto a disposición judicial las diligencias y los medios que fueron intervenidos.

Una investigación que pone el foco en la protección de la fauna

El caso vuelve a recordar que en el monte también existen unas reglas y que una autorización para cazar no permite actuar al margen de ellas.

La cabra montés forma parte del patrimonio natural de las sierras jiennenses y su gestión está sometida a una regulación específica. Cuando presuntamente se abate un ejemplar fuera de las condiciones permitidas, corresponde a los agentes investigar lo sucedido y a la Justicia determinar, si procede, las responsabilidades.

En este caso, habrá que esperar al resultado del procedimiento para saber exactamente qué ocurrió.

Por ahora, lo único que puede afirmarse es que un cazador está siendo investigado como presunto autor de un delito contra la fauna después de que un macho joven de cabra montés fuera encontrado muerto y decapitado en Valdepeñas de Jaén.

La imagen de esta noticia es una simulación creada por IA

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