Un genio bastante duro de oído
Se encuentran dos paisanos en la barra del bar del pueblo. Uno de ellos, totalmente calvo, tiene apoyado junto a su taburete un enorme peine gigante de más de un metro de largo. El amigo, extrañado, le pregunta:
— Pero vamos a ver, Pepe… Tú que eres más calvo que una bola de billar, ¿dónde vas con ese peine tan grandísimo?
— ¡Pues no te lo vas a creer! Es que ahí en el callejón de atrás hay un genio borracho que te concede el deseo que le pidas…
Sin dejarlo terminar de hablar, Ramón sale disparado del bar, corre hacia el callejón y, efectivamente, se encuentra con el genio entre los contenedores:
— ¡Hola, humano! Por haberme encontrado, te concedo un deseo.
— ¡Pues quiero tener miles de dólares!
A los cinco minutos vuelve Ramón al bar, cojeando, sobándose la espalda y hecho un cromo, y le dice al amigo:
— ¡Pero bueno, Pepe! ¡Menuda estafa! Le he pedido al genio miles de dólares… ¡y me han entrado miles de dolores por todo el cuerpo! ¿Pero qué le pasa a ese genio?
Pepe se lo queda mirando, suelta una carcajada y le responde:
— ¡Jajaja! Pero vamos a ver, Ramón… ¡¿Tú te crees de verdad que yo le había pedido un PEINE gigante?!
Jaén24 Os desea un feliz día!!

