El Cerro del Alcázar sigue desenterrando la historia de Baeza con un nuevo campus de voluntariado arqueológico

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Veintidós estudiantes universitarios han participado en una campaña que ha permitido seguir avanzando en el conocimiento de uno de los enclaves históricos más importantes de la ciudad

El Cerro del Alcázar de Baeza vuelve a cerrar una nueva etapa de trabajos arqueológicos después de varias semanas en las que estudiantes universitarios y voluntarios han trabajado sobre el terreno para seguir sacando a la luz la historia que permanece bajo este enclave.

El Ayuntamiento de Baeza ha participado en la clausura del IV Campus de Voluntariado del Cerro del Alcázar, una iniciativa que vuelve a acercar a jóvenes de distintos puntos de España y también del extranjero a uno de los espacios arqueológicos más importantes de la ciudad.

En esta edición han participado 22 estudiantes universitarios, principalmente vinculados a disciplinas como Historia, Arqueología, Historia del Arte y Geografía. Durante su estancia han podido participar directamente en las excavaciones y conocer sobre el terreno cómo se desarrolla el trabajo arqueológico.

Más de un millar de metros de excavación

Desde el pasado 2 de septiembre, el equipo de voluntarios ha trabajado sobre el terreno realizando alrededor de 1.000 metros de excavación, avanzando en diferentes sectores del yacimiento.

El objetivo no es únicamente encontrar piezas. Una buena parte del trabajo consiste en comprender cómo estaba organizado el asentamiento, dónde se encontraban sus viviendas, sus vías de comunicación y cómo fue cambiando el espacio a lo largo de los siglos.

Precisamente, una de las líneas de investigación de la actual campaña está relacionada con el urbanismo del Cerro del Alcázar y con la distribución de los espacios habitados. Los trabajos desarrollados en campañas anteriores ya habían permitido avanzar en el conocimiento de viviendas situadas alrededor de un vial principal y apuntan a la existencia de niveles correspondientes a distintas etapas históricas.

De la época argárica a la presencia romana

El Cerro del Alcázar conserva una extraordinaria secuencia histórica. Las investigaciones arqueológicas han documentado evidencias correspondientes a diferentes periodos, entre ellas la época argárica, la etapa ibérica, la romana y la medieval.

Los trabajos actuales siguen aportando información sobre estas diferentes ocupaciones. En el caso de la Edad del Bronce, el enclave ha proporcionado ya evidencias relacionadas con la cultura argárica, incluidos espacios domésticos y enterramientos.

La documentación arqueológica de campañas anteriores ha confirmado la presencia de estructuras y estratos argáricos en distintos puntos del Cerro, además de restos de época romana y medieval.

En las intervenciones más recientes también se está profundizando en el conocimiento de las viviendas y de la organización urbana de las diferentes comunidades que ocuparon este lugar.

Un yacimiento que todavía tiene mucho que contar

El interés del Cerro del Alcázar reside precisamente en que la historia de Baeza no aparece aquí en una única capa.

Bajo el terreno se conserva la huella de diferentes comunidades que ocuparon el enclave durante miles de años. Cada campaña permite completar una parte de ese enorme puzzle y ayuda a los investigadores a reconstruir cómo era la vida en este lugar.

El director de las excavaciones, Miguel Ángel Sabastro, ha destacado durante la campaña el potencial que mantiene el yacimiento y la cantidad de terreno que todavía queda por investigar. Según explicó durante los trabajos, la secuencia histórica del Cerro abarca desde el Calcolítico hasta épocas posteriores, pasando por la Edad del Bronce, las etapas ibérica y romana y la presencia musulmana.

La arqueología también se aprende con las manos

Para los participantes, el campus supone mucho más que una experiencia académica.

Los jóvenes han podido acercarse al trabajo arqueológico real participando en tareas de excavación, documentación, limpieza, inventariado y otras labores vinculadas a la investigación. En los programas de voluntariado desarrollados en el Cerro también se han incluido actividades de laboratorio y formación práctica junto a profesionales de la arqueología.

Pero el proyecto tiene además una dimensión divulgativa: hacer que el patrimonio deje de ser algo que se contempla desde fuera y pueda conocerse desde dentro.

El propio Ayuntamiento ha mantenido durante la campaña actividades y visitas para acercar el yacimiento a vecinos y visitantes y explicar los trabajos que se están realizando.

El pasado de Baeza sigue apareciendo bajo nuestros pies

La clausura de este nuevo campus supone el cierre de una etapa de trabajo, pero no el final de la investigación.

El Cerro del Alcázar continúa siendo uno de los grandes espacios arqueológicos de Baeza y cada nueva intervención ayuda a completar el conocimiento de una ciudad cuya historia comenzó mucho antes de la Baeza que conocemos hoy.

Detrás de cada metro excavado hay horas de trabajo, investigación y paciencia. Y también jóvenes que han decidido dedicar parte de su tiempo a algo tan poco inmediato como buscar respuestas en el pasado para comprender mejor el presente.

Porque en el Cerro del Alcázar todavía queda mucha historia por descubrir.

La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA.

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