Investigan al propietario de una finca de Alcalá la Real por colocar veneno para eliminar animales que dañaban su cosecha

bolsitas de raticida encontradas por el seprona en una finca de alcalá la real

El Seprona localizó 47 bolsitas de raticida en la parcela, 44 de ellas vacías; el hombre, de 44 años, está siendo investigado por un presunto delito contra la flora y la fauna

La Guardia Civil investiga al propietario de una finca del término municipal de Alcalá la Real, de 44 años, como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna por la utilización de sustancias venenosas en el medio natural.

La investigación se inició el pasado mes de julio, cuando agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) tuvieron conocimiento de que en una parcela del municipio había varias bolsitas de color azul que podrían contener veneno para roedores.

Los agentes se desplazaron hasta la finca y localizaron un total de 47 bolsitas monodosis. De ellas, 44 estaban vacías y otras tres contenían restos de una pasta que podría corresponder a raticida o veneno, según la información facilitada por la Guardia Civil.

El propietario habría reconocido que colocó las bolsitas

Durante las actuaciones, los agentes regresaron a la parcela y se entrevistaron con su propietario.

Según la Guardia Civil, el hombre manifestó ser el responsable de haber colocado las bolsitas con el objetivo de eliminar a los animales que estaban dañando la cosecha.

Los agentes inspeccionaron además el vehículo del investigado, que se encontraba en el lugar, y localizaron en su interior más bolsas de raticida.

A raíz de estas actuaciones, el Seprona le informó de que la utilización de sustancias venenosas en el medio natural podría constituir un presunto delito contra la flora y la fauna, al tratarse de un método masivo y no selectivo que puede resultar perjudicial para distintos animales.

El propietario fue citado posteriormente en dependencias oficiales para prestar declaración en calidad de investigado.

El problema de utilizar veneno en el campo

Uno de los aspectos más importantes de este caso es que el veneno colocado para intentar acabar con determinados animales no actúa de manera selectiva.

Una sustancia de este tipo puede ser ingerida por animales distintos de aquellos que supuestamente se pretende eliminar, incluidos ejemplares de fauna silvestre que entren en contacto con el producto.

Por eso, desde la Guardia Civil se advierte del riesgo que supone utilizar este tipo de sustancias fuera de las condiciones establecidas legalmente.

Además del posible daño sobre la fauna, existe un riesgo para las personas y los animales domésticos que puedan entrar accidentalmente en contacto con estos productos.

Una solución para los animales que dañan una cosecha que puede convertirse en un problema mayor

Los daños provocados por animales en cultivos pueden generar importantes problemas para los propietarios de las explotaciones agrícolas. Sin embargo, la respuesta no puede consistir en colocar productos venenosos de manera indiscriminada.

La utilización de productos destinados al control de determinadas especies está sometida a una regulación y debe realizarse conforme a la legislación vigente, siguiendo las normas de seguridad y en los espacios y condiciones autorizados.

Precisamente ahí se encuentra uno de los elementos centrales de la investigación abierta en Alcalá la Real: determinar las circunstancias en las que fueron colocadas las bolsitas y las posibles consecuencias de haber utilizado este método en el medio natural.

Un método que puede afectar a especies que nada tienen que ver con el problema

El carácter no selectivo del veneno es especialmente relevante en el medio rural.

Un animal que encuentre una de estas sustancias puede ingerirla sin que exista ninguna relación con los daños que se pretendían evitar en la cosecha. De esta manera, una actuación dirigida inicialmente contra determinados animales puede terminar afectando a otras especies.

El Seprona recuerda por ello que este tipo de productos deben utilizarse únicamente de acuerdo con las condiciones establecidas por la normativa y extremando las precauciones durante su manipulación.

La investigación continúa

Por el momento, el propietario de la finca mantiene la condición de investigado, por lo que corresponde ahora continuar con las actuaciones para determinar las circunstancias concretas de los hechos y las posibles responsabilidades.

La investigación parte de un dato especialmente significativo: los agentes localizaron 47 bolsitas monodosis, encontraron restos de producto en tres de ellas y, posteriormente, hallaron más bolsas de raticida en el vehículo del propietario.

La Guardia Civil ha insistido además en que el uso inadecuado de estos productos supone un riesgo que va más allá de la propia parcela, ya que puede afectar a animales o personas que entren en contacto con ellos.

En definitiva, lo ocurrido en esta finca de Alcalá la Real vuelve a poner sobre la mesa la importancia de controlar los métodos empleados para proteger los cultivos y evitar que una solución contra los daños agrícolas termine provocando un problema para la fauna y para la seguridad de quienes utilizan el entorno rural.

La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA.

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