La Sierra de Segura se planta: el alumnado no irá al instituto mientras no vuelva el transporte escolar

la sierra de segura se planta sin transporte escolar

Las familias han creado una plataforma y anuncian una protesta indefinida ante la falta de autobuses que conecta numerosos núcleos rurales con los centros educativos

La falta de transporte escolar ha provocado un nuevo frente de protesta en la Sierra de Segura. Familias de distintos municipios y aldeas de la comarca han decidido que sus hijos no acudirán a los institutos mientras no se restablezca el servicio de transporte escolar, una situación que afecta especialmente a una comarca marcada por la dispersión de sus núcleos de población y las largas distancias hasta los centros educativos.

La decisión se conoció el miércoles 16 de septiembre, después de que las familias constituyeran una Plataforma de Familias Afectadas por la Ausencia de Transporte Escolar en la Sierra de Segura, con la intención de coordinar las protestas y reclamar una solución a la Junta de Andalucía.

El conflicto no es exclusivo de la comarca. Según los datos facilitados por la Junta, 56 rutas de transporte escolar han quedado desiertas en la provincia de Jaén, afectando a 1.618 estudiantes. De ellos, unos 220 corresponden a Infantil y Primaria y cerca de 1.400 a Secundaria. Las rutas afectadas se concentran especialmente en las comarcas de Segura, Cazorla, El Condado y Sierra Mágina, aunque también hay municipios afectados en otras zonas.

Familias que dicen no poder llevar a sus hijos

En la Sierra de Segura, el problema adquiere una dimensión especial por la distancia entre aldeas y municipios.

Ya a comienzos de septiembre, familias de siete aldeas de Segura de la Sierra denunciaban que alrededor de 40 niños que acuden al colegio de Cortijos Nuevos se habían quedado sin sus rutas habituales. Los menores proceden de núcleos como Carrasco, Alberquilla, Catena Alto, El Tovar, El Ojuelo, El Robledo y El Tranco.

Algunas familias han tenido que reorganizar sus horarios laborales para intentar llevar a sus hijos en vehículos particulares. Otras, según denunciaron entonces los padres, no disponen de coche o permiso de conducir, lo que directamente dificulta o impide el desplazamiento diario.

Ahora el conflicto se ha trasladado también al alumnado de Secundaria y Bachillerato, con familias que han decidido no llevar a sus hijos a clase como medida de protesta.

Las familias rechazan sustituir el autobús por una ayuda económica

La Junta de Andalucía ha planteado como solución provisional becas extraordinarias para que las propias familias puedan asumir el desplazamiento.

Las ayudas oscilan entre 1.875 y 5.750 euros por alumno y curso, dependiendo de la distancia entre el domicilio y el centro educativo. También se han planteado otras alternativas, como la contratación de taxis o el desplazamiento temporal de docentes a determinadas localidades para evitar algunos desplazamientos.

Sin embargo, la plataforma de familias de la Sierra de Segura ha rechazado esta fórmula.

Su argumento es que el problema no se resuelve simplemente aportando dinero: hay familias que trabajan, otras que no disponen de vehículo y otras que viven en núcleos situados a muchos kilómetros de los centros educativos.

Por ello reclaman que vuelva el servicio colectivo de transporte escolar, que consideran la solución necesaria para garantizar que los estudiantes puedan desplazarse diariamente hasta sus centros.

¿Por qué se han quedado las rutas sin empresas?

Aquí aparece uno de los puntos centrales del conflicto.

La Junta explica que en mayo sacó a licitación el servicio de transporte escolar y que 56 de las 168 rutas existentes en la provincia quedaron desiertas. Posteriormente se realizaron nuevas licitaciones, hasta seis según la Delegación Territorial de Educación, pero tampoco se produjo la concurrencia necesaria de empresas.

El delegado territorial de Educación, Francisco José Solano, ha calificado la situación de “absolutamente anómala” y ha defendido las medidas provisionales adoptadas por la Administración mientras se busca una salida.

La explicación de las empresas de transporte es diferente.

La patronal Unibus Jaén y la Federación Independiente del Transporte de Andalucía (Fedintra) sostienen que las condiciones económicas de las licitaciones no permiten cubrir los costes reales de prestar el servicio. Señalan especialmente el incremento del combustible, seguros, mantenimiento, neumáticos, salarios y otros gastos, además de las características de muchas rutas por carreteras de montaña.

Por tanto, la Junta habla de una falta de concurrencia a las licitaciones, mientras el sector del transporte apunta a que los precios de los contratos no resultan económicamente viables.

El problema ya se extiende por toda la provincia

Lo que está ocurriendo en la Sierra de Segura forma parte de una situación mucho más amplia.

Los municipios afectados incluyen localidades de Segura, Cazorla, Sierra Mágina, El Condado y otras comarcas, con casos como Siles, Puente de Génave, Orcera, Beas de Segura, Villanueva del Arzobispo, Cazorla, Quesada, Jódar, Bedmar y Garcíez, entre otros.

En las últimas jornadas se han multiplicado las protestas de familias, concentraciones y plataformas vecinales.

En la Sierra de Segura, además, el movimiento ha adquirido especial fuerza. Las redes sociales de distintos municipios están difundiendo mensajes de apoyo a las familias y reclamando la recuperación de las rutas bajo un mismo argumento: sin transporte, muchos menores tienen serias dificultades para llegar diariamente a sus centros educativos.

La situación también ha provocado movilizaciones en otras zonas. En La Guardia, por ejemplo, las familias consiguieron finalmente que se alcanzara un acuerdo para recuperar el transporte escolar al IES Las Fuentezuelas a partir del lunes, después de las protestas y gestiones realizadas durante estos días.

La Sierra de Segura mantiene la presión

Mientras algunas rutas empiezan a encontrar soluciones concretas, las familias de la Sierra de Segura mantienen su reivindicación.

La plataforma ha anunciado nuevas movilizaciones y reclama a la Junta que restablezca las rutas afectadas. El mensaje trasladado por las familias es que no quieren que el lugar donde viven se convierta en una dificultad añadida para que sus hijos puedan acudir a clase.

La cuestión trasciende así el simple problema de un autobús que no llega a una parada. En una comarca con numerosos núcleos rurales y distancias importantes entre localidades, el transporte escolar forma parte de la conexión diaria entre los pueblos y los centros educativos.

Y mientras la Administración y el sector del transporte buscan una salida al problema de las licitaciones, las familias segureñas han decidido mantener la presión.

La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA.

Portada