Un seísmo de magnitud 3,0, sentido por la población, ha tenido su epicentro al norte del municipio esta madrugada; poco después la tierra volvía a moverse cerca de Torres
La tierra ha vuelto a temblar en Sierra Mágina. Y esta vez no ha sido un movimiento aislado.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado durante la madrugada de este sábado dos terremotos en la provincia de Jaén separados por apenas 13 minutos. El primero, de magnitud 3,0, tuvo su epicentro al norte del término municipal de Huelma a las 2:40 horas y fue sentido por la población.
Apenas 13 minutos después, a las 2:53 horas, otro seísmo, en este caso de magnitud 2,4, fue registrado al sureste del término municipal de Torres, también en Sierra Mágina. Este segundo movimiento tuvo una profundidad de un kilómetro.
Dos movimientos en poco más de diez minutos que vuelven a colocar a Jaén y, especialmente, a Sierra Mágina en el mapa de la actividad sísmica andaluza.
El terremoto de Huelma se ha sentido
El primero de los dos movimientos ha sido el más importante.
Según los datos del IGN, el terremoto se produjo a las 2:40:48 horas de la madrugada, alcanzó una magnitud de 3,0 mbLg y su epicentro se situó en las coordenadas correspondientes al entorno norte del término municipal de Huelma. El organismo establece una profundidad de 0,0 kilómetros y señala que el movimiento fue sentido por la población.
No constan hasta el momento daños personales ni materiales asociados al seísmo.
La magnitud, por sí sola, no determina exactamente cómo se percibe un terremoto. La profundidad y la distancia al epicentro también influyen. En este caso, el carácter extremadamente superficial del movimiento ayuda a explicar que haya podido ser percibido.
Y quizá haya sido precisamente esa sensación de notar cómo la tierra se mueve bajo los pies la que haya despertado a algunos vecinos durante la madrugada.
Y la tierra volvió a moverse cerca de Torres
Cuando apenas habían transcurrido unos minutos, la actividad continuó.
A las 2:53 horas, el IGN registró otro terremoto en la provincia de Jaén, esta vez de magnitud 2,4, con epicentro situado al sureste del término municipal de Torres y a una profundidad de aproximadamente un kilómetro.
La cercanía temporal entre ambos movimientos resulta llamativa, aunque no permite afirmar por sí sola que uno haya provocado el otro.
Son dos registros independientes dentro de una zona geológica en la que se producen movimientos sísmicos con cierta frecuencia.
Huelma y Torres se suman a un mes de actividad sísmica
Lo ocurrido esta madrugada adquiere todavía más interés porque llega después de otro terremoto reciente en Cambil.
El pasado 22 de agosto, el IGN registró un movimiento de magnitud 2,5 en el entorno de Cambil, también en Sierra Mágina. Aquel seísmo fue percibido por algunos vecinos, pero tampoco provocó daños conocidos.
Ahora, apenas una semana después, Huelma y Torres vuelven a registrar movimientos.
Esto no significa que exista una situación de emergencia ni permite anticipar que vaya a producirse un terremoto de mayor magnitud.
Los terremotos, además, no pueden predecirse de esa manera.
Pero sí vuelve a aparecer una realidad que normalmente pasa inadvertida: la provincia de Jaén tiene actividad sísmica y Sierra Mágina es uno de los territorios donde esa actividad se hace visible de vez en cuando.
Granada sigue viviendo su propia serie sísmica
Los movimientos registrados en Jaén coinciden además con una situación especialmente activa en la vecina provincia de Granada.
Desde el 14 de agosto, el entorno de Alhendín viene registrando una serie sísmica que ha incluido varios movimientos de mayor magnitud, entre ellos dos terremotos de magnitud 4,8 que provocaron alarma entre la población, daños materiales y algunas personas heridas leves.
La actividad granadina ha generado numerosas intervenciones de los servicios de emergencia y ha obligado a inspeccionar edificios afectados.
Pero conviene no mezclar ambas situaciones.
No hay datos que permitan establecer que los terremotos de Huelma y Torres formen parte de la serie sísmica de Alhendín, ni que los movimientos registrados en Jaén anuncien una evolución determinada.
Que se produzcan en fechas próximas no significa que exista una relación directa.
Dos terremotos en una noche vuelven a poner sobre la mesa la prevención
Y aquí es donde estos nuevos movimientos enlazan directamente con una cuestión que ya hemos planteado en Jaén24.
Porque una cosa es que un terremoto de magnitud 2,4 o 3,0 no provoque daños y otra muy diferente es preguntarnos cómo respondería la provincia ante un movimiento mucho más importante.
Andalucía dispone de un Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico, que establece el marco de actuación y coordinación de los servicios de emergencia ante un terremoto.
Pero después existe la planificación municipal.
Los planes locales permiten adaptar esa respuesta a las características concretas de cada pueblo: edificios, infraestructuras, vías de evacuación, recursos municipales, puntos de encuentro y coordinación entre los diferentes servicios.
Y esta es una cuestión que merece seguir sobre la mesa en Jaén.
No porque los terremotos de Huelma y Torres sean motivo de alarma.
Precisamente porque no lo son.
La prevención debe hacerse cuando la situación es tranquila y no cuando un terremoto importante ya ha obligado a salir a la calle.
¿Debemos preocuparnos?
La respuesta, con los datos disponibles, es no.
Un terremoto de magnitud 3,0 es un movimiento de baja magnitud y no existe ninguna información que permita afirmar que estos dos seísmos sean el preludio de un terremoto mayor.
Tampoco existe una predicción científica que permita saber que mañana, la próxima semana o dentro de un mes vaya a producirse un terremoto de mayor intensidad en Jaén.
Lo que sí podemos afirmar es que la actividad sísmica existe y se registra periódicamente.
Y esta madrugada ha sido especialmente fácil comprobarlo: primero Huelma y después Torres.
La provincia vuelve a sentir que la tierra está viva
Hay algo curioso en los terremotos pequeños.
La mayoría ocurren sin que nadie se entere.
Los registra un instrumento situado en una estación sísmica y aparecen después en una base de datos del IGN. Para la mayoría de los ciudadanos, simplemente no han ocurrido.
Pero cuando el movimiento es suficientemente superficial o próximo a una población, cambia la historia.
Entonces alguien se despierta.
Una persiana vibra.
Un mueble se mueve ligeramente.
Y durante unos segundos aparece esa sensación extraña de que el suelo, que damos por completamente estable, no lo es tanto.
Esta madrugada Huelma lo ha comprobado con un terremoto de magnitud 3,0.
Y apenas unos minutos después, Torres volvía a aparecer en el registro.
No es motivo para alarmarse.
Pero sí una buena ocasión para recordar que la mejor manera de afrontar un terremoto es estar preparados antes de que llegue.
La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA


