Vamos con la Semana 30 (finales de julio). Toca combatir el pico del calor del verano con un clásico absoluto de las terrazas y plazas de nuestra provincia: el Granizado de limón casero.

Granizado de limón casero tradicional y refrescante

Para la historia de esta semana, vamos a recordar las míticas heladerías tradicionales de Jaén y cómo el granizado ha sido el Rey indiscutible de las tardes-noches jiennenses.

Llegamos a la última semana de julio y el calor no da tregua en nuestra provincia. Cuando el sol empieza a caer, las terrazas de las plazas de Jaén, los paseos de nuestros pueblos y los veladores se llenan de vecinos buscando un respiro. Y si hay una bebida que define esos momentos de charla y frescor, es el granizado de limón. Hoy aprendemos a hacer el auténtico granizado de toda la vida, pero en casa.

El sabor de las noches de verano en Jaén

Hablar de granizado de limón en Jaén es viajar en el tiempo a las heladerías clásicas de toda la provincia. ¿Quién no se ha tomado un blanco y negro (granizado con una bola de helado de leche merengada o mantecado) en pleno centro o en el paseo del pueblo? Antiguamente, las familias salían «a tomar el fresco» con las sillas a la puerta de casa, y bajar a por unos granizados era el premio del día.

El secreto de los buenos granizados de nuestra tierra siempre ha sido el uso de limones de verdad y la cantidad justa de azúcar para que sea refrescante y no empalagoso. Hoy recuperamos esa receta artesanal para que tengas siempre un litro de puro frescor esperándote en el congelador.

Ingredientes (para 4-6 personas)

  • 4 o 5 limones grandes (necesitaremos unos 250 ml de zumo exprimido natural y la piel de uno de ellos).
  • 200 g de azúcar.
  • 500 ml de agua.
  • La piel de un limón (bien lavada y solo la parte amarilla, sin lo blanco para que no amargue).

Paso a paso para el auténtico granizado de limón

  1. Hacer el almíbar: En un cazo, pon el agua, el azúcar y la piel del limón. Llévalo a fuego medio y remueve hasta que el azúcar se disuelva por completo. Cuando empiece a hervir, déjalo cocinar durante unos 5-7 minutos a fuego lento para que se infusione bien el sabor del limón. Apaga el fuego y déjalo enfriar por completo.
  2. Exprimir los limones: Mientras el almíbar se enfría, exprime los limones hasta conseguir 250 ml de zumo. Cuélalo para retirar las pepitas y los trozos grandes de pulpa.
  3. Mezclar todo: Retira la piel de limón del almíbar ya frío. Mezcla el almíbar con el zumo de limón exprimido en un recipiente amplio (un tupper rectangular o una bandeja metálica va ideal).
  4. Al congelador con truco: Mete el recipiente en el congelador. Para conseguir esa textura de «nieve» tan rica y que no se convierta en un bloque de hielo duro, saca el tupper cada 30 o 45 minutos y remueve todo con un tenedor, rompiendo los cristales de hielo que se vayan formando en los bordes. Repite esto unas 3 o 4 veces.

A la hora de servir, ráscalo bien con el tenedor o dale un golpe rápido de batidora si se ha quedado muy compacto. Sírvelo en vasos altos con pajita y, si quieres darte el capricho jiennense total, añade una bola de helado de vainilla o leche merengada por encima. ¡Espectacular!