En tres semanas Jaén puede saber qué esconde su subsuelo: las tierras raras del norte entran en una fase decisiva

tierras raras en jaén

El proyecto Orión prepara su primera estimación de recursos minerales mientras nuevos sondeos confirman la continuidad de la capa rica en tierras raras, titanio y circonio en cinco municipios jiennenses

El norte de la provincia de Jaén está a punto de conocer uno de los datos más esperados desde que comenzó la investigación minera del proyecto Orión: cuánto material con potencial económico existe realmente bajo el suelo de esta zona de Sierra Morena.

La compañía australiana Osmond Resources, responsable del proyecto a través de su filial Green Mineral Resources, prevé disponer en las próximas tres semanas de la primera estimación de recursos minerales de Orión. Será un momento especialmente importante porque permitirá pasar de los resultados positivos obtenidos en los primeros sondeos a una primera aproximación sobre la dimensión del recurso existente.

No significa todavía que vaya a abrirse una mina.

Tampoco que esté decidida una futura explotación.

Pero sí supone entrar en una fase en la que la pregunta empieza a ser mucho más concreta: ¿cuánto hay realmente bajo el norte de Jaén y puede ser económicamente aprovechable?

Cinco municipios están en el mapa

El proyecto Orión se extiende actualmente por unos 232 kilómetros cuadrados y afecta a los términos municipales de Castellar, Montizón, Aldeaquemada, Santisteban del Puerto y Navas de San Juan.

En el subsuelo se investiga principalmente la presencia de minerales pesados asociados a la Formación Pochico, entre ellos monacita —que contiene tierras raras—, circón, rutilo e ilmenita.

La compañía sostiene que en algunos puntos se han registrado concentraciones de minerales pesados superiores al 30 por ciento, aunque los resultados definitivos y la dimensión del recurso todavía deben concretarse mediante nuevas investigaciones.

Y aquí está una de las claves para entender lo que está ocurriendo: una cosa es encontrar mineral y otra muy diferente demostrar que existe suficiente cantidad y con unas características que permitan plantear una explotación rentable y viable ambientalmente.

Ese es precisamente el camino que ahora comienza a recorrerse.

Un nuevo sondeo refuerza las expectativas

Los últimos trabajos de campo han aportado nuevos datos.

El sondeo SOR-07A, realizado en el denominado Bloque Sur, ha confirmado la continuidad de la principal capa de cuarcita rica en minerales pesados.

La perforación alcanzó la Formación Pochico a unos 231,6 metros de profundidad y localizó la principal capa mineralizada a 312,7 metros.

El intervalo analizado tiene 1,2 metros de espesor, con un tramo de mayor concentración de 0,6 metros. En las muestras se han detectado tierras raras, tierras raras magnéticas, óxido de circonio, óxido de hafnio y óxido de titanio.

Para los responsables del proyecto, lo importante no es únicamente lo encontrado en ese punto.

El resultado refuerza su interpretación de que la capa mineralizada mantiene una continuidad en dirección este-oeste, algo fundamental cuando se intenta determinar si estamos ante una concentración aislada o ante una estructura mineralizada de mayor extensión.

Y eso es precisamente lo que ahora se intenta averiguar.

¿Qué tierras raras hay en Jaén?

Cuando hablamos de «tierras raras» parece que estemos hablando de un único mineral.

No es así.

Se trata de un grupo de elementos químicos que tienen propiedades especialmente importantes para determinadas tecnologías actuales. Entre ellos se encuentran elementos como el neodimio, praseodimio, terbio y disprosio, utilizados en diferentes aplicaciones industriales y, especialmente, en la fabricación de imanes permanentes de alto rendimiento.

Los ensayos realizados por Osmond apuntan a la presencia de estas tierras raras magnéticas asociadas principalmente a la monacita.

Pero el interés del proyecto no se limita a ellas.

También se investiga la presencia de titanio, circonio, hafnio y silicio, materiales que forman parte del grupo de materias primas consideradas estratégicas o críticas por la Unión Europea.

Precisamente por eso el proyecto ha despertado interés más allá de la propia provincia.

Europa busca materias primas críticas y Jaén aparece en el mapa

La búsqueda de estos materiales no es un fenómeno exclusivamente jiennense.

La Unión Europea lleva años intentando reducir su dependencia exterior de determinadas materias primas necesarias para la industria tecnológica, la electrificación y la transición energética.

Las tierras raras son especialmente relevantes en este contexto por su utilización en determinados componentes tecnológicos y sistemas eléctricos.

De ahí que un posible recurso de estas características en Jaén pueda tener interés industrial.

Pero hay que mantener los pies en el suelo.

Hoy no existe una mina de tierras raras funcionando en el norte de Jaén.

Lo que existe es un proyecto de investigación minera que está obteniendo resultados que la empresa considera prometedores y que ahora entra en una fase mucho más determinante.

El siguiente paso ya está en marcha

Mientras se prepara la primera estimación de recursos, Osmond ya ha comenzado los trabajos relacionados con el Estudio de Prefactibilidad.

La empresa ha diseñado un programa de ensayos destinado, entre otras cuestiones, a estudiar cómo podría procesarse el mineral y qué productos podrían obtenerse.

La propuesta contempla tres posibles corrientes de productos: un concentrado de circón, otro de minerales de titanio y un tercero rico en monacita y tierras raras.

Para llegar hasta ellos habría que aplicar diferentes procesos de tratamiento y separación del mineral, como trituración, molienda, concentración gravimétrica, separación magnética y electrostática o flotación.

Pero todo eso pertenece todavía a una fase de estudio.

Primero hay que demostrar que el recurso existe en cantidad suficiente.

Después habrá que determinar si puede extraerse y procesarse de manera técnica y económicamente viable.

Y, además, cualquier eventual explotación tendría que superar todos los procedimientos ambientales y administrativos correspondientes.

También hay dudas y oposición sobre el terreno

El proyecto no está avanzando únicamente entre sondeos y estudios técnicos.

También existe debate en los municipios afectados.

Tres empresas agropecuarias han presentado un recurso contencioso-administrativo contra la ocupación temporal de determinados terrenos relacionados con el permiso de investigación Orión.

La actuación afecta a fincas situadas en Aldeaquemada, Castellar, Montizón y Santisteban del Puerto, donde están previstos trabajos de investigación. El expediente administrativo ha sido remitido al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Jaén.

Además, colectivos ecologistas han reclamado que cualquier actuación se desarrolle con el máximo respeto a la normativa y han advertido de posibles afecciones sobre el agua, la agricultura, el territorio y la biodiversidad.

Es una parte fundamental de la historia.

Porque el debate sobre las tierras raras no puede reducirse únicamente a cuánto dinero podrían generar.

También habrá que analizar qué impacto tendría una eventual explotación sobre un territorio con importantes valores naturales y una actividad agrícola y ganadera que forma parte de la economía de estos municipios.

Una zona con mucho más que minerales bajo tierra

El norte de Jaén no es un territorio vacío esperando a que llegue la minería.

Es una zona con explotaciones agrícolas y ganaderas, espacios naturales de gran valor y municipios que llevan décadas intentando encontrar nuevas oportunidades económicas.

Precisamente por eso el posible descubrimiento de minerales estratégicos genera expectativas.

Para una comarca que conoce bien la historia de la minería, la posibilidad de que el subsuelo vuelva a tener protagonismo resulta especialmente llamativa.

El distrito minero de Linares-La Carolina llegó a ser uno de los grandes centros productores de plomo de Europa, aunque aquella actividad terminó desapareciendo progresivamente durante el siglo XX.

Ahora, varias décadas después, la minería vuelve a aparecer en las conversaciones de la provincia, aunque con unos minerales, unas tecnologías y unas circunstancias económicas completamente diferentes.

La gran pregunta llegará en unas semanas

Hasta ahora, los resultados de los sondeos han ido aumentando el interés por Orión.

Pero las próximas semanas pueden marcar un antes y un después.

La primera estimación de recursos permitirá conocer qué volumen de mineral puede existir en las zonas investigadas y con qué características.

Será todavía una estimación y quedarán muchos estudios por delante, pero permitirá disponer de una fotografía mucho más precisa de lo que puede esconder el subsuelo.

Y después llegará otra pregunta todavía más importante:

¿Puede convertirse ese recurso mineral en un proyecto minero viable?

Para responderla habrá que tener en cuenta mucho más que la cantidad de tierras raras.

Habrá que estudiar la calidad del mineral, los costes de extracción y procesamiento, las infraestructuras necesarias, el impacto ambiental, la disponibilidad de agua, los permisos, la financiación y la rentabilidad final.

Jaén ante una posible nueva oportunidad minera

Lo que está ocurriendo en el norte de la provincia merece atención precisamente porque todavía no conocemos el desenlace.

Puede que los estudios terminen confirmando un recurso de gran interés y que Orión avance hacia una futura explotación.

Puede que los análisis técnicos y económicos determinen que no resulta viable.

O puede que el proyecto termine evolucionando hacia una fórmula diferente de aprovechamiento.

A día de hoy, ninguna de esas posibilidades está cerrada.

Lo que sí sabemos es que los resultados obtenidos hasta ahora han sido suficientemente positivos como para que la empresa acelere sus trabajos y avance hacia estudios de mayor detalle.

Y dentro de aproximadamente tres semanas tendremos un dato que ayudará a despejar una de las grandes incógnitas:

cuánto hay realmente bajo el norte de Jaén.

Después tocará responder a la pregunta todavía más difícil: qué hacemos con ello.

La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA.

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