El proyecto OleotourJaén articula 170 experiencias, 130 miradores, rutas a pie y en bicicleta, carreteras paisajísticas y espacios patrimoniales para convertir el olivar en uno de los grandes atractivos turísticos de la provincia
Durante generaciones, los jiennenses hemos convivido con él hasta convertirlo casi en parte del paisaje cotidiano. Está a ambos lados de las carreteras, rodea nuestros pueblos y acompaña buena parte de nuestros desplazamientos. Pero lo que para muchos habitantes de la provincia forma parte del día a día, para un visitante puede convertirse en el motivo principal de un viaje.
Esa es precisamente la idea que pretende desarrollar OleotourJaén: transformar el conocido como mar de olivos en una experiencia turística que permita no solo contemplarlo, sino también recorrerlo, conocerlo y entender todo lo que existe detrás del aceite de oliva.
El Plan de Sostenibilidad Turística en Destino OleotourJaén, gestionado por la Diputación Provincial de Jaén, cuenta con una inversión global de 4,5 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con fondos Next Generation EU. El proyecto reúne actualmente más de 170 experiencias oleoturísticas, una red de 130 miradores y más de un centenar de empresas y entidades vinculadas al producto.
130 miradores para contemplar el mar de olivos
Uno de los pilares del proyecto es precisamente aquello que caracteriza a Jaén desde cualquier punto elevado: las extensiones prácticamente interminables de olivar.
OleotourJaén ha configurado una red provincial de 130 miradores, algunos de ellos dotados con recursos para ayudar al visitante a interpretar el paisaje y no limitar la experiencia a hacer una fotografía.
Audioguías, infografías, contenidos digitales, hologramas y recursos audiovisuales permiten explicar cómo el olivar ha condicionado durante siglos la economía, la cultura y la forma de vida de la provincia.
Entre los municipios incluidos aparecen Úbeda, Jaén, Porcuna, Chiclana de Segura, Arjona, Orcera y Albanchez de Mágina, además de espacios como Iznatoraf, Baños de la Encina o Siete Pilillas.
Y ahí aparece una de las claves del proyecto: no existe un único paisaje del olivar. El visitante puede encontrarse con panorámicas completamente diferentes dependiendo de si recorre La Loma, Sierra Mágina, La Campiña, Sierra Sur o las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Del coche a las botas: el olivar también se camina
La propuesta pretende que el visitante no se quede mirando el paisaje desde lejos.
El programa incorpora senderos experienciales a pie y en bicicleta, algunos de ellos relacionados con árboles singulares y elementos del patrimonio histórico de la provincia.
Entre los recorridos aparecen ejemplares como el Acebuche de La Iruela, la Estaca Grande de Martos, el Olivo de Fuentebuena de Arroyo del Ojanco o el Olivo de la Era de la Zarza de Castillo de Locubín.
También se conectan estos recursos con otros elementos patrimoniales, como las Torres de Santa Catalina de Orcera, Arjona o recorridos de mayor longitud como la Vía Verde del Aceite y el camino de Antonio Machado entre Úbeda y Baeza.
Uno de los ejemplos más recientes se encuentra precisamente en la zona de Cazorla y La Iruela, donde se ha acondicionado un sendero hacia el Acebuche Milenario de las Hoyas, un ejemplar con una antigüedad estimada de entre 1.200 y 1.500 años. El recorrido incorpora señalización, audioguías, contenidos digitales y realidad aumentada.
Incluso las carreteras forman parte de la experiencia
Hay otro elemento especialmente interesante para una provincia como Jaén: el viaje entre un municipio y otro también puede convertirse en parte del atractivo turístico.
OleotourJaén ha seleccionado cerca de una veintena de carreteras de la red provincial para crear itinerarios paisajísticos que atraviesan diferentes zonas de Jaén.
La propuesta recorre territorios de La Campiña y Sierra Sur, La Loma, El Condado, Cazorla, Segura y Las Villas y Sierra Mágina, mostrando al visitante cómo cambia el paisaje del olivar en función de la comarca, la altitud y la época del año.
Para una provincia en la que buena parte de los desplazamientos turísticos se realizan por carretera, la idea tiene una consecuencia clara: el trayecto deja de ser simplemente el camino entre dos destinos y puede convertirse en parte del propio viaje.
El olivar también tiene historia
El proyecto no se limita al paisaje actual.
OleotourJaén incorpora actuaciones destinadas a recuperar y poner en valor elementos relacionados con la historia de la producción de aceite. Uno de ellos es el yacimiento arqueológico de la almazara romana de Los Robles, en Jaén, que permite conectar la actividad oleícola contemporánea con la explotación del aceite en época romana.
También se contempla la rehabilitación del antiguo hangar ferroviario de Martos para convertirlo en un centro de servicios cicloturistas y se desarrollan actuaciones vinculadas al Museo Terra Oleum de Geolit.
En Úbeda, la hospedería El Blanquillo está llamada a convertirse en la nueva sede del Centro de Interpretación del Olivar y del Aceite.
La Vía Verde del Aceite también forma parte de esta estrategia, con actuaciones en los tramos de Jaén y Alcaudete.
Más de 170 experiencias alrededor del aceite
La otra pata del proyecto está en las empresas.
Porque para que el oleoturismo funcione no basta con disponer de miradores, caminos o edificios recuperados. Hace falta que existan actividades que el visitante pueda realizar y, en muchos casos, reservar.
OleotourJaén cuenta con más de 170 experiencias oleoturísticas y un Club de Producto que reúne a más de un centenar de empresas y entidades.
Almazaras, cooperativas y otros establecimientos relacionados con el olivar forman parte de una oferta que pretende llevar al visitante desde el paisaje hasta la gastronomía, pasando por el proceso de elaboración del aceite y la cultura asociada al olivar.
El proyecto también ha desarrollado programas de formación para profesionales. Más de 250 personas han participado en acciones relacionadas con cuestiones como sostenibilidad, accesibilidad, digitalización, gastronomía y comercialización de experiencias.
Un turismo que pretende repartir la visita por toda la provincia
Uno de los aspectos más importantes de esta estrategia es que el producto no está concentrado exclusivamente en la capital o en las dos ciudades Patrimonio de la Humanidad.
Las actuaciones se distribuyen por numerosos municipios y comarcas, desde Cazorla hasta Martos, desde Úbeda y Baeza hasta Sierra Mágina, La Loma, El Condado o Sierra de Segura.
La intención es que el visitante tenga motivos para desplazarse por el territorio y combinar diferentes experiencias: patrimonio, naturaleza, gastronomía, senderismo, bicicleta, aceite y paisaje.
De esta forma, el conocido mar de olivos puede convertirse en algo más que una imagen utilizada para promocionar Jaén.
Puede convertirse en un itinerario.
Lo que siempre estuvo ahí, visto con otros ojos
Quizá uno de los mayores retos del oleoturismo sea precisamente conseguir que los propios jiennenses vuelvan a mirar aquello que tienen delante todos los días.
Un olivar puede parecer simplemente un olivar para quien ha crecido rodeado de ellos. Pero detrás de cada paisaje hay caminos, árboles singulares, almazaras, historia, patrimonio, gastronomía y formas de vida que forman parte de la identidad de la provincia.
OleotourJaén pretende unir todos esos elementos y convertirlos en una experiencia turística.
Porque Jaén no necesita inventarse un paisaje para atraer visitantes. El paisaje ya existe. Lo que se está intentando ahora es enseñar todo lo que puede descubrirse dentro de él.
La imagen de esta noticia es una simulación generada por IA.


